miércoles, 8 de julio de 2009

Los niños diabéticos y su rendimiento académico

Varios estudios realizados han originado la preocupación de que la diabetes tipo I pudiera afectar el cerebro. Sin embargo, Galo Molina, pediatra, aclara esta duda al asegurar que el trastorno diabetes juvenil no parece perjudicar el rendimiento académico de los niños.

La diabetes tipo I se caracteriza porque generalmente aparece en la niñez. La enfermedad se origina cuando el sistema inmunitario destruye, por error, las células productoras de insulina del páncreas.


La insulina es la hormona que ayuda a transportar el azúcar desde la sangre hasta las células para su metabolismo. Los diabéticos de tipo I se tienen que inyectar insulina diariamente, un régimen que a menudo conlleva fluctuaciones en las concentraciones sanguíneas de azúcar. Se ha sugerido que estos altibajos pudieran afectar el aprendizaje escolar de los niños.


Para el Dr. Molina las fluctuaciones crónicas de concentraciones de azúcar en la sangre que caracterizan la diabetes tipo I, así como las dificultades para controlar una enfermedad que dura toda la vida, han sido asociadas con una deficiencia en ciertos atributos cognoscitivos, como la memoria y la habilidad verbal lo cual no es cierto ya que los niños con diabetes tipo I pueden tener el mismo rendimiento o incluso mejor que los otros niños “estamos hablando de un rendimiento equiparable” dijo.
María Yerovi, catedrática del Colegio María Auxiliadora, asegura que una de sus alumnas de 10 años padece de diabetes, sin embargo tiene el mismo rendimiento que el de sus compañeros de clase y no se distingue efectos escolares de los cuales se pueda preocupar.


Los niños con un mejor control de su azúcar en la sangre, muestran un rendimiento escolar superior que si se trata de un niño con un control diabético descuidado. Por tanto es necesario vigilar a los niños que padecen esta enfermedad para asegurarse de que su aprendizaje no se vea afectado por el desequilibrio del azúcar sanguíneo.

lunes, 6 de julio de 2009

Dietas: hacia un buen estado de salud o enfermedad

El tipo de actividades y alimentación que se realicen cotidianamente determinan un buen estilo de vida.



Actualmente, “ponerse a dieta” o “seguir un régimen” se asocian generalmente a conductas restrictivas. Sin embargo, el concepto de “dieta” puede presentar un buen estado de salud, ello depende del tipo de plan de alimentación que sea manejado.

Al hablar de Salud Nutricional se incluyen un conjunto de principios y estrategias sobre los que debe articularse una alimentación saludable de forma que el paciente aprenda a comer adecuadamente e incorpore esos cambios de forma permanente en su vida.

La invención de dietas dramáticas o mal direccionadas ha traído consecuencias que, contrariamente a un proceso de regulación de la composición corporal, actúan como los primeros síntomas causantes de trastornos alimenticios como la anorexia, bulimia, anemia, entre otros.

Para la Dra. Luisa Patiño, nutricionista, “la alimentación, la nutrición y la dietética son la valoración de un buen estado físico y mental”

Por tanto, regular la dotación genética individual hacia un estado de salud o enfermedad depende de la alimentación, junto con la actividad física y otros elementos ligados al estilo de vida y al ambiente. La nutrición erige un componente vital modulador de la salud que debe ser tratado por un especialista, más no por dietas empíricas que no traigan resultados beneficiosos.

Existen centros de Salud Nutricional, que se dedican al cuidado, promoción y prevención de la salud con respecto a los tratamientos trastorno alimentarios que pueden que pueden mantener una buena salud nutricional.

miércoles, 1 de julio de 2009

Cuidado para tus dientes

Para el Dr. Mario Cerda, Odontólogo, la parte más importante del cuidado de la dentadura empieza desde la casa. Cepillarse los dientes y utilizar el hilo dental, conjuntamente con ir al dentista de forma regular, puede ayudar a prevenir las caries dentales y las enfermedades de las encías que tantas molestias podrían causar.

Esta es una aseveración muy cierta, pues ¿no es mejor prevenir las caries antes de que aparezcan?

Para prevenir las caries, es necesario eliminar la placa dental, la capa transparente de bacteria que recubre los dientes.

Según recomienda el Dr. Cerda la mejor manera de eliminar esta capa es cepillándose los dientes dos veces al día y utilizando el hilo dental como mínimo una vez al día. “Cepillarse los dientes estimula las encías y ayuda a mantenerlas saludables previniendo enfermedades” dijo.

El uso de dentífricos o pasta dental por sus contenidos detergentes, espumantes y flúor, componen un elemento importante para prevenir la caries y el sarro, uno de los síntomas que indican el desarrollo de una enfermedad bucal por comenzar.

Está comprobado, según especialistas del cuidado de la salud bucal que, una de cada diez personas tiene tendencia a acumular sarro rápidamente. El sarro es una placa endurecida más nociva y más difícil de eliminar, así que dedicar algunos minutos adicionales para cepillarte los dientes cerca de las glándulas salivales, esto podría retrasar el progreso del residuo bucal.

En el caso de que se trate de una dentadura sensible al calor, al frío y a la presión, vale la pena tener a la mano un dentífrico para dientes sensibles. Pero puede que necesites hablar con tu dentista sobre tu sensibilidad dental porque puede que indique un problema más serio (caries o un nervio inflamado).

Finalmente, si ya estás seguro que tu salud funcional dental es la perfecta, puedes empezar por preocuparte por la estética. Blanquear los dientes es una opción.

Si piensas que tus dientes no están lo suficientemente blancos, consulta con tu dentista antes de probar un producto blanqueador a la venta sin receta. Tu dentista quizás pueda ofrecerte un tratamiento profesional de acuerdo a tus necesidades específicas que probablemente tendrán un buen resultado.